Guía para el montaje de platos.

Así como el arte, montar un plato para que en él se refleje todo lo que el chef quiere expresar, requiere de práctica, trabajo y dedicación.

Para que un plato quede estructurado y uniforme, debe tener algunos elementos que a continuación, queremos compartir con vosotros:

  • Equilibrio.

Cuando hablamos del equilibro de un plato nos referimos a la armonía de todos los componentes que lo forman, teniendo en cuenta los colores, cocciones y los mismos alimentos.

Debemos presentar alimentos compatibles que jueguen con los sentidos del comensal. Y  sólo lo conseguiremos si, al crear la combinación, tenemos en cuenta los colores, los métodos de cocción, las formas y texturas de los alimentos y finalmente, los sabores.

  • Unidad.

Cuando los alimentos del plato se combinan, creamos una unidad de elementos cohesionados que aún juntos, no se estorban. Al conseguir esta unidad, queremos centrar la atención en un punto del plato y restar las distracciones que el comensal pueda tener al visualizar el emplatado.

  • Punto focal.

El punto focal de un plato es el elemento que sirve de guía para el montaje del plato. Se basa en un área específica que llama la atención, pero no evita que el comensal se fije también en los elementos que actúan como complementos. Encontrar que alimento será focal en nuestra composición nos ayudará a captar la atención y a crear una ubicación de los alimentos agradable a la vista.

Podemos crear platos con más de un punto focal si con ello no rompemos la armonía general del plato.

  • Altura.

Para generar deseo por un plato es clave que este genere relieves y formas, es decir, que no sea un plato plano. Para conseguirlo, podemos jugar con la altura de nuestra composición.

Es importante tener siempre presente que la estructura debe ser sólida para que llegue al comensal en las mismas condiciones que elaboramos durante el montaje.

  • Flujo.

Si los tres elementos anteriores se han realizado con éxito nuestro plato pasaría a tener un flujo, es decir, un movimiento que encamina al comensal a través de toda la estructura.

Encontramos dos tipos de flujo según nuestros objetivos:

  • Balance simétrico:

Que nos ayuda a crear composiciones que denoten igualdad y el flujo de estas composiciones seguirá una única dirección. Si separáramos un plato encontraríamos que en cada banda existe una composición igual o parecida.

  • Balance asimétrico:

Estas composiciones se dan cuando el plato tiene dos puntos focales ya que el flujo seguirá dos direcciones distintas.

Teniendo en cuenta estos elementos, tus composiciones y montajes serán inmejorables. Además, en Adisa sabemos que para un buen montaje, también se necesita un material de calidad y un espacio que estimule la creatividad. Por esta razón, trabajamos para crear cocinas únicas y personales donde el chef y su equipo puedan explotar al máximo todo su potencial.

¡Contacta con nosotros y convierte tu espacio de trabajo en la cocina que siempre quisiste para tu restaurante!